La verdad no mancha los labios de quien la dice; sino la conciencia de quien la oculta. 
Es bueno resaltar que si vivimos en la verdad vivimos en perfecta Paz. Pero más importante es resaltar que aquel que vive ocultando la verdad no puede vivir jamás en Paz, por más que oculte una verdad piadosa, al final saldrá a la luz como lo hace el sol en casa amanecer. 
En muchas ocasiones ocultamos una verdad para desmoralizar y quitar el beneficio de la luda de aquella persona que la difunde y de esa manera proteger a otra que no se quiere ver dañada por la misma. Hay que tener mucho cuidado con esto, dado el caso de que toda acción conlleva una reacción. Y Las grandes cosas del mundo están compuestas por pequeñas, y estas por insignificantes que parezcan ser, no lo son, desencadenan una cadera de acciones que repercuten en el diario vivir de nosotros.

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