Los bombarderos rusos han atacado con fuerza la ciudad de Zhitomer, al oeste de Kiev, donde los misiles han destrozado un hospital, una escuela y una zona de viviendas. Entre los escombros deambulan muchos vecinos que aturdidos intentan despejar el área afectada para retomar una vida cotidiana que se ha congelado en el tiempo.
Uno de los habitantes de Zhitomer relata hundido como ha perdido su casa: «Hubo una explosión y luego ya no quedaba nada». Este hombre ayudó a familias que se encontraban atrapadas y presenció la muerte de una mujer de unos 30 años, madre de un bebé recién nacido.
Otro de los voluntarios, Yuri, dice que no quiere pensar. Su único objetivo es trabajar junto a las casas arrasadas y los vehículos convertidos en chatarra en lo que antaño fue una urbanización de viviendas. Ahora apenas queda nada en pie entre los cráteres causados por las explosiones.

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