Durante miles de años, la
humanidad ha proclamado la inmortalidad, grandes sucesos han ido marcando la
historia de los hombres en la tierra. De algo estoy muy seguro, la humanidad es
uno de los secretos más grande que jamás se haya descubierto… Nosotros mismos,
no sabemos a ciencia cierta que somos, de dónde venimos ni adónde vamos.
Desde grandes edificaciones, increíbles
fenómenos y poderes sobrenaturales han rodeado al hombre desde el principio de
su historia. ¿Cuál es el sentido que
tiene la vida en nacer y simplemente morir?
, entiendo que después de la
muerte hay un inicio indefinido e infinito, pero no deseo que mi concepto fije
su posición ante el tema. Muchas personas han vivido la experiencia del Déjà vu, que según los científicos es
un tipo de paramnesia de reconocimiento,
caracterizada por la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha
experimentado previamente una situación nueva.
Ejemplo: Yo estuve aquí antes, yo me había soñado esto.
Puedo decir rompiendo las reglas
del razonamiento, que es cuando podemos ir al futuro y ver un suceso que aún no
ha acontecido con mucho tiempo de anticipación. Luego cuando se da esa
eventualidad recordamos que ya vivimos ese momento.
En la Universidad de Southampton un grupo de investigadores estudiaron
durante 4 años las experiencias de más de Dos Mil (2.000) personas que
sufrieron un paro cardiaco en hospitales el Reino Unido, EE.UU. y Austria. Un promedio
del 40% de los que sobrevivieron al fallo cardiaco experimentaron una cierta
conciencia durante el tiempo que pasó entre su muerte clínica y el reinicio del
funcionamiento del corazón, según expresaron.

Tenemos el testimonio de un
hombre de 57 años, que contó a los científicos que al llegar la muerte clínica
él estaba fuera del cuerpo y pudo observar cómo los doctores lo reanimaban.
Describió con detalle todo lo que había pasado, lo que sería imposible sin
verlo. «Hay que recordar que el cerebro no puede funcionar cuando el
corazón deja de latir». Aparte de observar lo que pasaba su alrededor,
muchas personas mencionaron que vieron una luz brillante o el sol.

En mi experiencia con situaciones
relacionadas con este tema, puedo contarle que en este mes de enero, del año
Dos Mil Dieciséis (2016), perdí un amigo de veinte (20) años que padecía de un cáncer
muy agresivo, a pesar de eso, no esperábamos su deceso, ya que estaba luchando
contra ese asesino silente y había mucha posibilidad de sobrevivir a él. En la
noche que recibí la noticia sentí que mi alma se deprendía dentro de mí, el
dolor era desesperante y me hacía muchas preguntas mientras la almohada recibía
mis lágrimas, no me sentía conforme. Clamé a Dios para que me confortará,
simplemente no aceptaba la partida de mi amigo, de repente sentí que mi cama se
movió, dando señal que alguien se había recostado de ella, sinceramente sentí
que tocaron mi pie derecho y luego pude sentir FIRMEMENTE una mano en mi hombro
derecho que me dio tres (3) palmadas de consolación. En ese momento mi llanto
paró junto a mis lágrimas y me quede quieto sin mirar hacia atrás. Puedo
asegurarle que no dormí toda la noche, al otro día cogí hacia la funeraria donde
tenían cuerpo sin vida de mi amigo, quise verle allí por última vez en esta
vida. No puedo decir que las palmadas me la diera Dios, pues entiendo que su
presencia es demasiada fuerte para soportarla, pero tampoco puedo decir que fue
mi amigo, pero mucho menos negar que él lo hiciera. De lo que estoy muy seguro
es que después que morimos las cosas no terminan allí.

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